Llevamos unos días discutiendo en twitter sobre el formato del 04×10 como evento para reforzar la práctica profesional del diseño de interacción.
Todo empezó cuando en cierto momento me propusieron dar una charla y decliné argumentando que no me gustaba el formato (además de cuestionar el nivel general de las charlas). De ese punto se ha iniciado un debate en el que de un lado (el mío) se critica el evento (no su intención sino su resultado) y del otro se defiende.
Me preocupa que mi postura se perciba como de crítica irresponsable. Los mensajes de twitter no dan para debates con sosiego ni para argumentos con ideas interdependientes, por eso me he puesto a escribir, con la mejor de las intenciones, para hacerme entender y abrir vías en lugar de cerrarlas.
El origen del 04×10 y su formato
Brevemente, 04×10 es un evento mensual que surgió tras un evento nacional (UXSpain) donde nos dimos cuenta de que nuestro sector estaba desarticulado y flojo de nivel. El objetivo era paliar estos problemas dando continuidad al intercambio de conocimiento.
El formato que se eligió fue el de Ignite Talks: charlas rápidas de 5 minutos donde pasan slides cada 15 segundos, seguidas de 10 minutos de debate.
La organización del evento es colaborativa y los ponentes se eligen de una hoja excel donde cualquiera puede proponer a una persona y un tema. La selección, además, está condicionada por la disponibilidad: se elige de lo que hay propuesto.
Mi crítica
El evento actual tiene cosas muy notables y que denotan la cantidad de trabajo que hay detrás: periodicidad, un equipo de personas comprometidas, sponsors, lugares muy bien acondicionados y streaming en directo.
Son aspectos muy notables, los aplaudo y felicito de corazón a quienes han trabajado en ello.
Pero creo que no se logra el objetivo. 04×10 no está subiendo el nivel de la comunidad, no está haciendo mejores a los diseñadores y no está sacando partido de ponentes que por su trayectoria tenían mucho más que aportar.
Qué problemas tiene 04×10
Veo dos problemas fundamentales: uno de formato de las charlas y otro de selección de ponentes.
El problema del formato:
Cinco minutos en unidades de 15 segundos han demostrado ser un formato muy restrictivo. Es imposible concatenar ideas, subordinarlas o transmitir conceptos complejos. 20 slides con un discurso atomizado y aplanado. Presentadores con prisa, más pendientes de las slides que de hacer entender el discurso.
He visto gente muy buena y con ideas valiosas atascarse en 04×10 porque el formato les estaba angustiando. ¡Qué oportunidad perdida! Estoy convencido de que Jerónimo Mazarrasa podría haber contado mucho más y mejor con otro formato, Anabel Vázquez podría habernos demostrado en directo cómo reformula mensajes si no le comiera el cronómetro o Luis Villa nos habría explicado mejor la forma de construir un discurso si hubiera usado un caso real.
También me pregunto… Algunas de las charlas que más me han marcado… ¿Aguantarían un formato así? ¿Podría Agustín Jiménez hablarnos de codificación genética e interfaces gráficas si tuviera sólo 5 minutos? ¿Podría Ale Muñoz haber hecho la demostración de composición reticular que les hizo a mis alumnos en el PV2 si tuviera sólo 20 slides? ¿Le daría a Mort para hablar de narrativas y relación entre personas y espacio si su charla estuviera tan mediada por los slides?
Las “lightning talks” pueden tener su sentido cuando se busca impregnar a mucha gente de muchas ideas básicas. Es un formato cátering: poca sustancia de sabores variados donde importa más la interacción que la alimentación. Espero que ese no sea realmente el objetivo.
El formato de 04×10 está condicionando el contenido de una forma perversa. Y a nosotros, diseñadores, no debería pasarnos algo así.
En 04×10 un buen speaker no puede mostrar un video, detenerse en un esquema, comentar un diseño o hacer una demostración en directo.
Bien sabemos que forma sigue a función, que el contenido es el rey y que ciertos mensajes necesitan estructuras narrativas más particulares y desde luego más libres.
El problema de la selección de ponentes:
La selección de ponentes actual es colaborativa y abierta. Cualquiera puede proponer a una persona y un tema. El resultado es que algunas de las charlas que ha habido eran de bajo nivel o demasiado offtopic o simples reflexiones profesionales que no aportaban nada de conocimiento ni visión ni inspiración.
Quienes me conocen saben que mi visión de la profesión es más parecida a los gremios medievales o a cómo funcionaban los estudios de los 60 que a otros modelos colaborativos y abiertos. Creo en el sénior como responsable de formar a los que empiezan, de darle herramientas y marcarle un camino. El sénior sabe más y mejor de la disciplina y también intuye mejor cuáles son las posibles fuentes de inspiración. Yo siento que sé más que hace 13 años, cuando empezaba. También me veo más capaz de discernir entre una moda pasajera y las cosas que vienen para quedarse. Y estoy seguro de que los más séniors de nuestra profesión sienten eso mismo como lo siento yo. Creo en el modelo de mentoring, en escribir, enseñar y guiar a los más nuevos con modestia pero también con seguridad.
No todo el mundo tiene algo que decir, no todo el mundo tiene las experiencias o la visión que dan 5, 8 o 15 años para decidir qué es bueno y qué no. No deberíamos tener duda en esto: dejar que decidan los que saben, no cualquiera. Buscar que hablen los mejores, no cualquiera.
La calidad y la excelencia, la voluntad de subir el nivel, de ser mejores es lo que debería guiar a una profesión. De ahí vendrá siempre todo lo demás: mejores sueldos, más medios, más influencia, más visibilidad y más satisfacción. Para mí sólo hay un camino: hacerlo mejor.
Precedentes
Alrededor de 2004, Isabel Inés dirigía los Laboratorios de Cadius apoyada por Nacho Puell, Juan Leal y yo mismo. Fueron una serie de eventos gratuitos, de periodicidad libre (se hacían cuando se podía) y de formato libre (cada ponente se montaba su charla como prefería). Vino gente de la talla de Alberto Cairo (infografías digitales), Helena Roeber y Bernardo Hernández (HCI en Google) o Ben Schneiderman (pope del diseño de información) y Saul Greenberg (ambient devices, sensores), entre otros, todos muy enriquecedores. Nos deleitaron y nos enseñaron muchísimo. No había formato cerrado, no había dinero. Sólo voluntad de compartir conocimiento de los mejores con todos los demás.
Los ‘labos’ de Cadius se apagaron porque no hubo relevo organizativo que asumiese el coste tremendo de organizar algo así. Estas cosas pasan y son comprensibles. Organizar, poner dinero de nuestro bolsillo, mover cajas y aparatos, coordinar a voluntarios que arrimaban el hombro… Todo eso acaba teniendo un desgaste.
Me da pena que no se comparen ambos modelos. No por nostalgia o porque yo participase de uno de ellos, sino por resultados y nivel. Porque a veces no hay que inventar la rueda sino cambiar la que tienes gastada por otra nueva.
Objetivos
Hablando con la gente que más se implica en 04×10 extraigo la conclusión de que no es el intercambio de conocimiento lo más importante. Aparentemente importa más la interacción entre profesionales, el ‘after’.
No niego la importancia de la interacción informal, creo que es vital para articular una profesión que aún hoy en día empieza. ¿Por qué dejamos de hacer los Cocktails? Eran justo eso. Nacho Puell os podría contar cómo al principio nos turnábamos para que hubiera alguien de los séniors por si venían nuevos, para poder tener temas de conversación y demostrar que nos importaban.
Creo que debe haber cerveza, que el alcohol distiende muchas cosas y que las interacciones informales deben existir. Pero no las mezclaría con el intercambio de conocimiento. Corremos el peligro de ser demasiado informales (ergo, poco profesionales) en lo que requiere seriedad. De hecho, creo que lo estamos siendo.
Posibles alternativas
Como dije al principio, mi intención con este artículo es de lo más constructiva. Apunto a lo que creo que va mal y señalo remedios. Estos son los que yo aplicaría:
- Más curación: que las charlas y los temas los decidan séniors con un sentido de temario, de discurso mejor. Que a cada ponente le presente un sénior explicando por qué es interesante y valiosa esa charla.
- Más cross-polinización: que esos séniors inviten a gente de fuera, sabiendo bien a quién traen y por qué.
- Más tiempo, menos charlas: Que cada ponente tenga 20 minutos para su charla (y use menos si lo desea). Que no sea necesario tener 3 o 4 charlas en cada sesión, pudiendo haber sesiones de 1, 2 o 3 máximo.
- Más libertad formal para los ponentes: que se estructuren las charlas como prefieran y que alguien de los séniors les asista y supervise ligeramente para evitar desviaciones de tiempo y tema.
- Más variedad: demos en tiempo real, vídeos, fragmentos de películas, duetos, careos, profesionales trabajando en directo…
- Que la interacción informal, las cervezas, se dejen para después, en la calle, en un bar predeterminado con antelación.
Qué ofrezco yo, qué puede poner Vostok
Empecé a trabajar como diseñador de interacción, de forma exclusiva, hace 13 años. El mismo año en que empecé abrí un blog sobre el tema y poco después una lista de correo, la primera del sector. Después, junto con otra gente, iniciamos la primera comunidad. He dado muchas charlas, trabajado muchas madrugadas y hecho estudios, mantenido mil reuniones y asistido a congresos por intentar impulsar la práctica profesional. Creo que he demostrado interés.
Recientemente he perdido algo de ganas porque siento que nuestro ámbito es autocomplaciente, que nos conformamos con gustarnos entre nosotros y no nos planteamos ser referentes de nada a nivel mundial. Y sin embargo, tenemos algunos profesionales de talla internacional!! Ver eso, sentir que el nivel se ha estancado y que la autocomplacencia nos está durmiendo, me quita fuerzas y saca el viejo gruñón que llevo dentro.
Pero insisto: quiero ser constructivo. Si tras leer esto, alguien de 04×10 cree que podemos mejorarlo en la linea que comento, si hay compromiso de verdad por hacer mejores diseñadores, yo estoy dispuesto a ayudar. Y me consta que el resto de gente de Vostok también.
¿Cómo?
Para empezar, nuestro estudio es vuestra casa para venir y hablar cuando sea. Nunca faltará la comida, la bebida y sillas cómodas. Además, estaremos encantados de compartir lo que sabemos en los eventos que sea necesario. Tiraremos de red de contactos para que nuestros clientes cuenten sus casos si fuera interesante y tiraremos de contactos para poder traer a gente de fuera. Pondremos dinero para patrocinar billetes de avión de ponentes, comidas, etc. Pondremos tiempo de gestión, material audiovisual, transporte y gasolina.
Estamos convencidos de que se puede hacer mejor si se apunta en la dirección adecuada y hay claridad de objetivos.
¿Estáis de acuerdo?
Javier Cañada