Decir no

by javier on 22/10/2007

Me ha encantado el post de SvN dedicado a cuándo las empresas deben decir no a algunos de sus clientes:

You’ve also got to be willing to lose people occasionally. Some people need what they need. If you simply had to have a floppy drive, then that new iMac was no good for you. You can’t be all things to all people.

Me ha recordado cientos de reuniones absurdas donde llegas con un modelo que encaja porque precisamente le has sabido quitar la grasa y de golpe empiezas a recibir “requerimientos” de que esto o lo otro tenga que estar porque tal tipo de usuarios o tal otro o el de más allá pueden necesitarlo alguna vez. Poco a poco ves que el planteamiento que pones sobre la mesa se va desvirtuando y se convierte en una cosa amorfa sin sentido.

Llevo fatal esas reuniones. Puedo soportar la primera, la segunda, la tercera… pero hay un momento en el que flaqueo, se me doblan las rodillas y ya contesto diciendo “qué más queréis que le ponga?”. En ese momento sé que tengo que marcharme de ese lugar para siempre antes de que mi úlcera de estómago vuelva a abrirse.

There are 8 comments in this article:

  1. 22/10/2007carlos says:

    jajjajaa, estoy cualquiera que se dedique a algo parecido a lo nuestro sentirá como suyas tus palabras :)

    sin embargo, me parece comprensible la tendencia “maximalista” de los requerimientos del cliente. uno se convierte en un “pozo de los deseos” y lo que al principio es timidez y cautela al final acaba en lluvia torrencial de peticiones.

    el problema es -en mi opinión- que el diseño es, entre otras cosas, coherencia y, por lo tanto, cuanto más acotado y pequeño es el proyecto, menor número de variables y mejor para el diseñador (y a la larga mejor para el usuario y el cliente).

    un reto a lo largo de la historia ha sido ir resolviendo problemas más grandes y con una cantidad mayor de variables con éxito.
    muchas veces ha sido un fracaso, pero bueno, algo se ha hecho.

    ahora bien, si nos centramos en el diseño web me parece ver algún detalle positivo basado en que se puede convivir con el cambio de una manera más natural que en otros campos.

    me explico. si un cliente te pide un gran sofá reclinable, es muy complicado decirle que en el fondo lo que necesita el 80% de las veces es un taburete y que tú te comprometes a hacerle un taburete estupendo y pensado totalmente en él. tiene un razonable miedo a que uno se equivoque e insiste en que quiere un sofá. los prototipados son caros y no reutilizables.

    sin embargo, si un cliente te pide una intranet con miles de funcionalidades y estadísticas, le puedes sugerir que empiece por, por ejemplo, un pequeño blog de noticias y un directorio de usuarios simple y que, según vaya usándose se vayan corrigiendo tanto errores como las necesidades REALES no contempladas en la “beta” incial.

    ventaja: en muchos casos la lista de requeriemientos inicial baja de manera natural (en otras palabras: “ah, pues el taburete vale” o “me vale con una pata más”). mayor rapidez, feedback y facilidad tecnológica como efecto colateral.
    inconveniente: no todo el mundo sabe cambiar y crecer con estilo. la escalabilidad y la coherencia han de llevarse bien.

    pero bueno, no deja de ser el cambiar el “no” por un “lo vemos luego, ¿vale?”, ya que en muchas carreteras se hace camino al andar ;-)

  2. 22/10/2007Nico Orellana says:

    Amen!

    Me vi tremendamente identificado con tus palabras, yo creo que el tema es como dicen ellos… escoger buenos clientes, gastarte un par de reuniones conociendolo y ver que tan abierto a sugerencias y propuestas es. Cuando te das cuenta que no encaja en tu perfil de cliente ideal… lo mejor es rechazarlo o si no se convierte en un dolor de cabeza de proporciones.

    El problema claro esta en empresas pequeñas, en mi caso trabajo en un pequeño estudio de diseño y desarrollo y depronto tenemos que vernos obligados a aceptar trabajos sólo por la pasta. También creo que es un camino necesario pero que esperamos ir superando al fin de este año.

    Un abrazo.

  3. 22/10/2007Manuel Jesús Recena Soto says:

    Hola Javier:

    Me he visto muy identificado con tus palabras. Particularmente hay algunas frases que me indican que he perdido la “batalla”:

    “..nosotros conocemos a los usarios…”, “nosotros sabemos cómo los usuarios usan…”, etc…

    Un saludo

  4. 23/10/2007Miguel says:

    No sabéis como os envidio.
    Trabajando en profesiones análogas, los arquitectos renunciamos por la materialidad de nuestra profesión al prototipado o a la corrección de errores.

    A menudo los clientes te dicen “yo se la casa que quiero…” y ves claramente que se está equivocando, pero además, ves que si aceptas su equivocación, cargará con ella toda su vida y tu serás cómplice de la tropelía…

    Que duro es tener que comer de una profesión con clientes…

  5. 23/10/2007Jorge Barahona says:

    El año pasado ganamos una gran cuenta que nos daría buena caja por un año. Era el contrato más grande hasta esa fecha.
    El mes de julio pasado decidimos (si, en AyerViernes decidimos estas cosas en grupo) dejar de trabajar para ese cliente por las mismas razones que a ti revientan la úlcera.
    Nos dimos cuenta que no podíamos borrar con el codo lo que escribimos con la mano. Si seguíamos y hacíamos lo que el cliente nos pedía terminaríamos haciendo el ridículo.
    Aplicamos nuestra máxima de por qué estamos haciendo lo que hacemos: “ser felices” y lo estábamos pasando mal, muy mal.
    Los gerentes quedaron impresionados positivamente de nuestra acción y la comprendieron finalmente.
    Al fin, dos días después ganamos dos proyectos que sumaban más que la famosa cuenta.
    Hoy podemos decir tranquilamente y sin falsas modestias, que elegimos a nuestros clientes. Un lujo en Chile para unos pinches diseñadores de provincia.

  6. 23/10/2007Javier Cañada says:

    Miguel, te doy la razón en lo que dices, pero una cosa tenéis los arquitectos que no tenemos los diseñadores de interacción: vuestro trabajo es más perdurable que el nuestro. Si un trabajo mio vive durante 4 años me puedo sentir muy afortunado.

  7. 24/10/2007Manuel Jesús Recena Soto says:

    Hola Jorge:

    Creo que en muy pocas ocasiones cuando le dices al cliente que no continúas en el proyecto u ofreciendole el servicio, quedan impresionados positivamente.

    La verdad es que si podéis elegir a vuestros clientes, sois de los pocos que pueden hacerlo.

    Un saludo

  8. 9/03/2008Itákora » Blog Archive » Lecturas recomendadas (7) says:

    [...] y Javier se plantean qué hacer con los clientes que intentan imponer sus criterios. Yo prefiero negociar [...]

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